Husillo de rosca cruzada: orden en el cabrestante
Los husillos de rosca cruzada desempeñan una función clave en los cabrestantes de los buques de investigación de aguas profundas. El océano Antártico encierra información valiosa sobre la historia de la Tierra y sobre la influencia del cambio climático. A temperaturas inferiores a -50 °C, en medio de tormentas y con el mar embravecido, los cabrestantes de investigación giran y bajan sondas de medición, contenedores o herramientas por cables especiales hasta el fondo del océano, a 5000 metros de profundidad. Una vez finalizadas las investigaciones, estos cabrestantes recuperan el equipo y lo suben a cubierta.
«Si dejáramos que el cable especial que sube se enrollara sin más en el cabrestante, el cable se enredaría como si fuera maleza», señala Heinz Garbers, jefe de servicio de Hatlapa. «Del cable cuelgan cargas de varias toneladas. Las vueltas del cable se deslizarían unas sobre otras en el cabrestante y se enredarían. Un cable especial de este tipo, que cuesta varios cientos de miles de euros, quedaría inservible». La fábrica de maquinaria Hatlapa Uetersener, situada en el distrito de Pinneberg, cerca de Hamburgo, equipa desde su fundación por Max Hatlapa en 1919 «grandes buques» de todo el mundo con compresores, cabrestantes y sistemas de gobierno. Sus 330 empleados generan hoy en día una facturación anual de unos 140 millones de euros. El 80 % de los equipos navales producidos se destina a la exportación. El mercado más importante de esta mediana empresa de alcance global es Asia. Con sucursales en Chipre, Shanghái y Singapur, la empresa está cerca de sus clientes.
«Con el husillo de rosca cruzada, enrollamos en el tambor liso espira tras espira y capa tras capa», explica Garbers. El cable especial enrollado se desplaza lentamente de un lado a otro sobre un carrete a lo largo del cabrestante. La velocidad de este movimiento de vaivén se adapta a la velocidad de giro del cabrestante de tal manera que las espiras del cable se colocan exactamente una contra otra en el cabrestante. Este movimiento de vaivén lo realizan uno o varios husillos de rosca cruzada que, como su nombre indica, tienen al mismo tiempo una rosca a la derecha y otra a la izquierda. El cabrestante aloja en su bastidor los husillos de rosca cruzada en paralelo al eje del cabrestante y los acciona para que realicen el movimiento giratorio perfectamente sincronizado. Las roscas a la derecha y a la izquierda de los husillos permiten que se desplace de un lado a otro un patín sobre el que está fijada la rueda guía del cable especial enrollado.


Probadas en mares agitados
El cambio de sentido del carro al llegar al final del husillo de rosca cruzada se produce de forma automática. «De este modo, no necesitamos interruptores de fin de carrera ni inversión del sentido de giro del husillo, lo que redunda en la fiabilidad en condiciones marítimas adversas», asegura Garbers. Los cabrestantes soportan temperaturas de hasta –50 °C y funcionan hasta los –30 °C. Las inundaciones de agua salada no suponen ningún problema, pero sí la formación de hielo. «Por eso, cada vez es más frecuente que los cabrestantes se instalen en grandes espacios bajo cubierta», explica Garbers describiendo la situación en la práctica.
Los cabrestantes de investigación duran toda la vida útil del buque. Esto equivale a entre 30 y 40 años. Bernd Farysch, de la naviera Laeisz, lo confirma: «En el mar agitado, todas las instalaciones técnicas de un buque requieren trabajos de mantenimiento y revisiones. Los cabrestantes de investigación no dan problemas». El inspector técnico de la naviera, propietaria de varios buques de investigación alemanes como el «Polarstern», afirma que los cabrestantes de investigación suelen formar parte del equipamiento fijo del buque. Para cumplir con encargos especiales, los clientes también pueden solicitar que se instalen cabrestantes adicionales en el buque antes de una expedición de investigación.
«En los últimos años hemos equipado todos los buques alemanes con cabrestantes de investigación», afirma Garbers. Se trata de un total de 64 cabrestantes en los que se utilizan exclusivamente husillos de rosca cruzada de Bornemann. Esto no es casualidad. El director general, Hans Gereke-Bornemann, destaca la confianza de los clientes como el objetivo principal de su empresa. «Aspiramos a que se nos perciba como un socio fiable para nuestros clientes y estamos orgullosos de nuestras relaciones duraderas con nuestros numerosos clientes», afirma Gereke-Bornemann. Con esta filosofía, integra con éxito su empresa en los principios empresariales de confianza, responsabilidad y fiabilidad del cliente Hatlapa. Para la fabricación de husillos de rosca cruzada con diámetros superiores a 50 milímetros, Bornemann-Gewindetechnik ha desarrollado una máquina específica que permite una fabricación del husillo que es a la vez económica y conforme a los requisitos. Unidades de cabrestantes Hatlapa y husillos Bornemann de dimensiones mucho mayores se utilizan en otras aplicaciones, como la energía eólica marina y las plataformas de perforación petrolífera. Martin Thurau/ee
El proveedor
Bornemann-Gewindetechnik, con sede en Delligsen, cerca de Hildesheim, lleva 25 años fabricando, con una plantilla de 40 empleados y una superficie de 3.800 m², roscas de todo tipo de formas especiales, así como piezas torneadas y fresadas. Además, su catálogo incluye rodillos de carga pesada en cantidades que van desde una hasta cien unidades. La empresa cuenta con su propio departamento de fabricación de herramientas. Como material de partida se utilizan todos los materiales mecanizables. Además, la empresa ofrece la reparación de husillos defectuosos. Las dimensiones estándar de los husillos roscados oscilan entre 10 y 180 milímetros de diámetro y alcanzan una longitud de hasta seis metros.

