Es hora de innovar
Durante mucho tiempo, las pymes alemanas corrían el riesgo de quedarse atrás en la digitalización. El confinamiento está resultando ser ahora un motor tecnológico.
A mediados de marzo, a los investigadores de la empresa berlinesa Pharmact se les ocurrió una idea: ¿y si cada paciente que tuviera anticuerpos contra el coronavirus pudiera llevar en su smartphone el certificado expedido por el médico que lo acreditara? Este certificado podría mostrarse en conciertos, restaurantes o en las fronteras. Dicho y hecho. La pequeña y mediana empresa desarrolló una prueba rápida que, tras analizar dos gotas de sangre, ofrece certeza en 20 minutos sobre la presencia de anticuerpos. Con el resultado de la prueba, el paciente recibe un código QR que escanea en una aplicación programada por un consorcio de empresas. La identificación personal segura del propietario del smartphone se lleva a cabo mediante un procedimiento de la empresa berlinesa WebID Solutions: el usuario coloca su documento de identidad delante de la cámara del smartphone, se leen los datos del documento y se comprueba su autenticidad. A continuación, el usuario se hace una foto que se compara con la foto del documento de identidad. Frank Jorga, director de WebID: «Sin la pandemia de la COVID-19, esta idea nunca habría surgido».
La necesidad agudiza el ingenio y, a menudo, es el detonante para romper con las viejas costumbres y atreverse con lo nuevo. En tiempos de crisis, el «quizás algún día» se convierte en un «ya mismo». La pandemia del coronavirus lo ha demostrado una vez más. Muchas pequeñas y medianas empresas, que hasta ahora habían impulsado la transformación digital con reticencia, actúan ahora con determinación y desarrollan soluciones tecnológicamente innovadoras. «Han comenzado a construir infraestructura digital, a digitalizar de forma integral los procesos empresariales y a desarrollar nuevos modelos de negocio digitales», observa el presidente de Bitkom, Achim Berg. La crisis ha sido «una llamada de atención».
A finales de 2019, la asociación sectorial aún advertía de que solo el 10 % de las empresas había digitalizado de forma integral su trabajo de oficina. El coronavirus lo ha cambiado de golpe: prácticamente de la noche a la mañana, se han hecho posibles los pedidos de los clientes a través de WhatsApp y las reuniones de socios por Skype. Los mensajes internos de las empresas se envían a través del servicio de mensajería instantánea Slack, y los seminarios web, a través de Zoom. «Lo que estamos viviendo desde marzo en las pymes es un enorme ensayo de campo», afirma Dirk Pfitzer, socio sénior de la consultora Porsche Consulting. Por todas partes se prueban nuevas ideas y se aceleran desarrollos que antes de la crisis se abordaban con reticencia. «La COVID-19 actúa como un catalizador», afirma Pfitzer. «La transformación digital se está acelerando de forma masiva». Es alentador que las empresas se centren en soluciones «que realmente les aporten un valor añadido».
Ahora solo se firma digitalmente
La empresa Kapsch TrafficCom también ha tenido esto en cuenta. Cuando, debido a las restricciones de contacto, la mayor parte de los empleados de este proveedor de sistemas de tráfico inteligentes tuvieron que pasar a trabajar desde casa, la dirección de la empresa decidió implantar un sistema de firma digital. La dirección no tuvo que empezar de cero, ya que, incluso antes de la pandemia, se habían probado internamente diferentes opciones para sustituir la firma manuscrita. La mediana empresa adquirió la herramienta de firma electrónica basada en la nube Adobe Sign. «De este modo, nuestros compañeros con autoridad para firmar en Austria y Alemania pueden enviar, firmar, realizar un seguimiento y gestionar documentos desde casa a través de un navegador o un dispositivo móvil», explica Peter Schuchlenz, apoderado de Kapsch TrafficCom. Así se pudieron intercambiar firmas de forma fácil y rápida. «Con la creciente aceptación de las firmas digitales por parte de las autoridades y los tribunales, el ámbito de aplicación se ampliará», afirma Schuchlenz con seguridad.
Sin embargo, las pymes situadas entre el mar del Norte y los Alpes no se están digitalizando por obligación. Cuando a mediados de marzo se decretó el cierre de la economía alemana, Stefan Flohr, director general de Flohr Industrietechnik —empresa especializada en tecnología de accionamiento con sede cerca de Coblenza—, puso en práctica una idea de digitalización que llevaba tiempo madurando: sustituyó el accionamiento de husillo, que se utiliza, por ejemplo, para mover plataformas elevadoras destinadas al mantenimiento y la reparación de aviones, por una nueva variante inteligente. El nuevo desarrollo procede de la empresa Bornemann Gewindetechnik, con sede en Baja Sajonia. La clave del nuevo accionamiento: unos minisensores integrados miden todos los datos de movimiento del husillo roscado, que se vinculan, se almacenan y se transmiten al smartphone a través de Bluetooth. «Así podemos ver en todo momento en qué estado se encuentra nuestro producto», explica Flohr. Ya no es necesario parar las plataformas elevadoras cada dos meses para inspeccionarlas con fines de mantenimiento. Esto ahorra tiempo y costes. «Con este proyecto hemos aprovechado a la perfección el parón por el coronavirus», resume Flohr.
La crisis como punto de inflexión
El consultor Pfitzer prevé que, en los próximos meses, cada vez más soluciones implementadas durante la crisis se consoliden y se amplíen a gran escala: «Muchas cosas se mantendrán y se perfeccionarán». Numerosas empresas, por ejemplo, quieren ahora comercializar sus productos en línea de forma permanente y expandirse con sus nuevas tiendas web. La panadería privada Wiese, de Eberswalde, ha constatado, por ejemplo, que los clientes generan entre tres y cuatro veces más volumen de negocio en la tienda online que en la física. Además, durante la crisis, la empresa ha introducido una aplicación de pedidos programada por ella misma que facilita la planificación de la producción. Para Jenny Bechly-Günzel, del centro de competencia Mittelstand4.0 de Cottbus, se trata de un paso acertado: «La digitalización no es algo prescindible, sino que marca la diferencia».
También en el sector de la construcción se está digitalizando cada vez más desde el inicio de la crisis. Ejemplo: Karl Ditandy. Este especialista en construcción con piedra natural de Renania-Palatinado ya no celebra sus reuniones con arquitectos, promotores y proveedores de forma presencial desde mediados de marzo, sino que reúne a los equipos de forma virtual. El jefe de obra graba en la obra, mientras que todos los demás se sientan frente a sus pantallas en casa o en la oficina e intercambian información. Se acabaron los desplazamientos en coche hasta la obra; en su lugar, se consigue una gran eficiencia.
El coronavirus ha favorecido enormemente a un sector incipiente: la salud digital. Desde marzo han salido al mercado decenas de aplicaciones relacionadas con este ámbito. Un proyecto que se ha visto acelerado por la COVID-19 es la receta electrónica. El proveedor de servicios sanitarios Noventi, en colaboración con la aseguradora Techniker Krankenkasse, ha puesto en marcha en cuatro semanas el proyecto «Deutschlands eRezept»: el paciente llama a su médico, quien, tras un diagnóstico por audio o vídeo, le envía la receta a su smartphone. El paciente la reenvía a su farmacia local. El repartidor de la farmacia le lleva el pedido a domicilio. El proyecto entró en funcionamiento a principios de mayo. Ya participan 700 farmacias. «Todo el proceso se lleva a cabo sin ningún tipo de contacto físico directo», subraya Hermann Sommer, director general de Noventi. La flexibilidad es uno de los puntos fuertes de las pymes. «Hemos avanzado a toda velocidad», cuenta Sommer, y está convencido de que «la demanda de soluciones digitales en el sector sanitario seguirá siendo alta incluso después de la pandemia».
Lo mismo ocurre con Bornemann, especialista en maquinaria y desarrollador. «Los componentes digitalizados, que permiten detectar el desgaste y las sobrecargas de material, así como supervisar los procesos, marcarán el futuro de la construcción de maquinaria e instalaciones», pronostica el director general de la empresa, Moritz von Soden. Entre los campos de aplicación de sus roscas inteligentes incluye todas las instalaciones en las que se utilizan husillos roscados o sinfines, como máquinas herramienta, extrusoras o carretillas elevadoras y gatos hidráulicos. Von Soden observa en muchas pymes un nuevo interés por los proyectos de innovación. Para él está claro: «La pandemia del coronavirus está impulsando la transformación digital en muchos lugares».
Por cierto, según los planes, la aplicación contra el coronavirus de Pharmact y WebID estará disponible para el mercado masivo este mismo mes. Aún no se ha fijado su precio. «Pero con ella disponemos de una solución que también se podrá utilizar en futuras oleadas de contagios», resume el director de WebID, Jorga, al referirse al potencial comercial. Se trata de «un mercado enorme».

